En Puente Genil, el otoño no llega con frío, sino con un aroma espeso y dulce que lo inunda todo. Es el olor del membrillo. Lucas, el mismo niño que descubrió el corazón de los olivares, tenía ahora una nueva duda. Había oído al cantaor Pedro Lavado decir que algunos membrillos eran agrios, pero que las mozuelas del pueblo sabían a miel y canela.
—¿Cómo puede una fruta ser agria y dulce al mismo tiempo? —le preguntó Lucas a su abuela, que estaba en la cocina pelando la fruta con una destreza asombrosa.
—El membrillo es como la vida, Lucas —respondió ella—. Por fuera parece de oro, pero si le das un bocado antes de tiempo, te pone la boca apretada. Necesita paciencia, fuego y cariño para transformarse. Escucha la voz de Pedro Lavado y siente cómo el cante se vuelve dulce, como si estuviera cocinando el membrillo con su voz:

“Los membrillos de mi pueblo
son dulces y algunos agrios (ay)
los membrillos de mi pueblo
pero en cambio las mozuelas
cuando le besan los labios
saben a miel y canela”.
Lucas decidió ir al huerto de «Los Primores». Allí, los árboles estaban cargados de frutos amarillos y aterciopelados. Cogió uno del suelo y, valiente, le dio un mordisco.
—¡Puaj! —exclamó, arrugando la cara como un acordeón—. ¡Está más agrio que un limón enfadado!
En ese momento, apareció su hermana mayor, Elena, con un grupo de amigas. Iban riendo, con flores en el pelo y cestas vacías.
—No seas impaciente, Lucas —le dijo Elena dándole un beso en la frente—. La fruta aún no ha pasado por el fuego.
Lucas se quedó pensando. Elena y sus amigas, las «mozuelas» de las que hablaba la copla, siempre estaban alegres. Se preguntó si era verdad que sabían a miel y canela, o si eso era solo una forma de hablar de los poetas.
El Secreto de la Cocina
Esa noche, Lucas observó el ritual. El pueblo entero parecía una gran chimenea. En cada casa, los membrillos se troceaban, se mezclaban con azúcar y se cocinaban a fuego lento durante horas.
Vio cómo su hermana Elena ayudaba a las vecinas. Se contaban secretos, canturreaban el Zángano de Pedro Lavado y revolvían las ollas con cucharas de madera. El ambiente era cálido, y el vapor que salía de las cazuelas envolvía el pueblo en una nube de color caramelo.
Lucas se acercó a Elena mientras ella descansaba.
—¿Por qué dice el cante que hemos escuchado antes que sabéis a miel y canela? —preguntó con curiosidad. Elena rio y le dio a probar una cucharada del dulce de membrillo recién hecho, todavía tibio.
—No es que seamos de azúcar, tonto —dijo ella—. Es que cuando alguien es amable, cuando cuida a los demás y ofrece un beso o una palabra cariñosa, su presencia deja el mismo sabor que la miel y la canela. Lo agrio del membrillo se queda en el árbol; lo dulce nos lo quedamos nosotros para regalarlo.

El Dulce Final
Lucas comprendió que el membrillo de su pueblo era un maestro. Enseñaba que las cosas difíciles (lo agrio) pueden convertirse en algo maravilloso (lo dulce) si se les dedica tiempo y amor. Y que las personas, al igual que la miel y la canela, tienen el poder de endulzar la vida de los demás con solo un gesto.
Desde aquel otoño, cada vez que Lucas veía un membrillo dorado en el árbol, ya no le importaba su sabor agrio. Sabía que, muy pronto, el fuego de la amistad y la tradición lo convertirían en el manjar más dulce del mundo.
PREGUNTAS
- El conflicto del sabor: ¿Por qué Lucas se lleva una decepción al morder el membrillo directamente del árbol? Explica la diferencia entre el fruto crudo y el cocinado.
- La transformación: Describe el proceso que siguen los membrillos en el pueblo para dejar de ser agrios. ¿Qué elementos (fuego, ingredientes, personas) participan?
- Las protagonistas: Según el cuento y la letra de Pedro Lavado, ¿quiénes son las «mozuelas» y qué representan en la historia?
- El escenario: ¿Cómo describe el autor el ambiente de Puente Genil durante la época de la cosecha del membrillo?
- La comparación: ¿Con qué dos ingredientes dulces se compara el beso o el carácter de las jóvenes del pueblo?
- La metáfora de la vida: La abuela dice que «el membrillo es como la vida». ¿Qué crees que quiso decir con que las cosas necesitan «paciencia, fuego y cariño»?
- Dulzura personal: ¿Crees que las personas podemos «saber a miel y canela» por nuestra forma de actuar? Pon un ejemplo de alguien que conozcas que sea «dulce» con los demás.
- El valor del esfuerzo: En el cuento, la transformación del fruto requiere trabajo. ¿Crees que las cosas más valiosas de la vida se consiguen rápido o necesitan tiempo? Justifica tu respuesta.
- Sentidos y recuerdos: El cuento habla mucho del olfato y el gusto. ¿Qué olor o sabor te recuerda a tu familia o a tu hogar? Describe ese sentimiento.
- Cultura popular: ¿Por qué crees que es importante que existan canciones como los Zánganos que hablen de los productos de la tierra y de la gente del pueblo? ¿Te ha gustado el cante que has escuchado cantado por Pedro Lavado? ¿Por qué?
Álvaro de la Fuente Espejo
